Escritos Desconocidos de
José Martí
Escenas norteamericanas
Carlos Ripoll |
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XX
[Lo que mandó Martí de este escrito a La
Nación fue fechado en Nueva York el 20 de agosto de 1889; lo publicaron el 9 de
octubre, y se encuentra en las Obras Completas en el tomo 12, página 309.
Apareció en El Partido Liberal el 10 de setiembre de 1889.
Es este escrito desconocido el más acabado y breve análisis de Martí sobre el
imperialismo norteamericano, adelantándose en algunos aspectos al clásico análisis del
economista inglés John A. Hobson, Imperialism: A Study (1902), de quien luego
copió Lenin en El imperialismo, fase superior del capitalismo (1916). Dijo Martí
que el imperialismo se debía a la superproducción de las industrias, las cuales llegaron
"a producir más de lo que venden"; y el inglés, también sobre los Estados
Unidos opinó "The power of production has far outstripped the actual rate of
consumption... American Imperialism is the natural product of the economic pressure of a
sudden advance of capitalism which cannot find occupation at home and needs foreign
markets for goods and for investments". Pero Martí veía la posibilidad de evitar el
peligro para Hispanoamérica, lo que llamó "buenos caminos" para llegar al
"remedio natural... porque con la razón se puede mucho en un país de razón, y con
la energía se le para la mano a un pueblo viril"; y esa posición debía estar
apoyada por una campaña de propaganda a fin de que en los Estados Unidos se supiera
"de la dignidad y el mérito de las tierras hispano-americanas", y que no eran
"países de morral y zurrón".]
Correspondencia Particular de "El Partido Liberal".
La Exposición de 1892 en New York. Sumario. Cómo se prepara y se empieza
a hacer una Exposición Universal en los Estados Unidos. La idea. Nace en el
"Sun". La opinión secunda al periódico. Antecedentes y objeto de
la Exposición. ¿Por qué debe ser en New York? New York hoy. La
Exposición, y los países de Hispano- América. Celos de las ciudades.
Organización. El Mayor convoca a los ciudadanos prominentes. Quiénes son en
New York los ciudadanos prominentes. Juntos en la reunión: artesanos y
banqueros. La reunión ejemplar. Nombramiento de las comisiones. Los
primeros fondos. Planes para reunir fondos. Bocetos de los miembros de las
comisiones. La acción del pueblo.
Nueva York, Agosto 30 de 1889.
Sr. Director de El Partido Liberal.[...]
[No es hora ésta para los Estados Unidos de
perder el crédito y quedar como menores ante los pueblos americanos] a quienes quieren vender lo que les sobra, aunque con más Monroe de
lo que fuera menester, cuando lo de Monroe no fue más que opinión de Presidente, que el
Congreso atiende o rechaza como le parezca bien, y aun así no dijo más sino que no
vinieran monarquías a América. Pero la propaganda va creciendo, al favor de lo poco que
se sabe de la dignidad y el mérito de las tierras hispano-americanas; y es ya mucha la
firmeza con que la gente proteccionista, del Este al Oeste, habla de su derecho a tener la
América como mercado natural, como que les es más llano proclamar una doctrina que les
favorece, y les halaga las vanidades de pueblo mayor, que reconocer que por la torpeza de
su economía pública han llegado a producir más de lo que venden. ¡Lo que estos
proteccionistas de acá quisieran de veras, aunque traigan enguantada la mano, sería
valerse del crédito del nombre norteamericano en los pueblos de otra habla y de la
infelicidad de los pueblos pordioseros! ¡Que entre los de la otra habla los hay!
Pordioseros de un empréstito o de un canal, para forzar a los mercados de América a
comprarles a precio oneroso los productos que por lo caro no tienen dónde vender. Esta
agonía de las fábricas es el problema; de modo que ven el remedio en un plan que les
promete abrirles, sin más que dar una voz, los mercados de la otra América.
Y el riesgo no está en que los busquen por buenos caminos, que para tratar están los
hombres y las repúblicas, para verse con amistad, sobre todo cuando no pudieran negarse a
ello sin peligro; sino en que hay entre estos comerciantes quienes no querrían tomarse el
trabajo de conquistar y merecer la confianza del comprador que apetecen y necesitan, sino
tomárselos en hipoteca so capa de ideas continentales e ideas republicanas, para que
traten con ellos solos, y si trataren con alguien más, les paguen multas.
Esta el riesgo en lo poco que se sabe de aquellas tierras en este país, donde son
muchos los cuerdos y justicieros, pero donde son acaso más los que firman como Colón,
que no firmaba Christóforo a secas, sino "Christo-ferens", el que lleva a
Cristo ¡Indios son, y gente vil, y les llevamos la santa cristiandad! ¡Bárbaros
son, y gente de color aceituna, y tenemos el derecho de llevarles a la fuerza la
civilización! Y esta opinión temible cunde de mar a otro, sin que se le oponga el
remedio natural, que es estar incesantemente ante este pueblo como en verdad ya se es en
aquéllos que sin causa desdeña. Porque con la razón se puede mucho en un país de
razón; y con la energía se le para la mano a un pueblo viril, que respeta al que se le
muestra digno de medirse con él; pero quien ve crecer la necesidad y la energía en un
pueblo a cuya fuerza y recursos no habrá dentro de poco límite humano, sabe, y ha de
decir, que no se le debe mantener en la ignorancia continua que pudiera llevarlo al caso
que se evitaría con el ejercicio prudente de la entereza, y la publicación ordenada y
constante, en lengua que acá se pudiera entender, de los adelantos verdaderos, de las
luchas legítimas, de la actividad patente de aquellas tierras que los más tienen aquí
por países de morral y zurrón.[...] |
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