[Lo que mandó Martí de este escrito a La Nación
fue fechado en Nueva York el 6 de octubre de 1888; lo publicaron el 17 de noviembre, y se
encuentra en las Obras Completas en el tomo 12, página 59.
Lo no conocido, publicado solamente en El Partido Liberal el 14 de octubre de
1888, es lo que sigue.]
Correspondencia Particular de "El Partido Liberal".
Nueva York, septiembre 29 de 1888.
Sr. Director de "El Partido Liberal". México.[...]
Lo que ahora se celebra es que ya viene la helada, y con ella el médico seguro contra
la fiebre amarilla, que escogió una noble víctima en el astrónomo Proctor, muerto en
New York de la peste cuando iba de gira científica a Inglaterra, a decir en su inglés
cordial y puro, el inglés de sus obras "Los Otros Mundos", "Guía de
los Astros", "El Sol", "La Luna", "Ciencia Ligera para las
Horas de Ocio" cómo están hechas las estrellas, de las que llevaba conocidas
y descritas hasta trescientas veinticuatro mil, y cómo anunció, antes de que Young la
descubriese, la atmósfera solar, y cómo se convirtió a la iglesia católica, por ver en
ella algo de la vaga hermosura de los cielos azules estrellados, pero luego abandonó su
falsa fe, porque las enseñanzas católicas son contrarias a las lecciones innegables y
superiores a la naturaleza. Era útil, y ha muerto. Si no se sintiera un gozo tan
profundo, como vísperas de la otra vida, en hacer un bien o entrever una verdad, ¡sería
cosa de prohibir la vida, como se prohíbe la ruleta! Pero ya viene la helada. Con las
limosnas, que han sido muchas, pudo cuidarse mejor a los pobres enfermos de Jacksonville.
Ya no está clavada frente a cada puerta la bandera amarilla.[...]