NUEVAS
CARTAS DE NUEVA YORK
Cuando en 1946 la Universidad Autónoma de México publicó las Cartas
a Manuel A. Mercado, se supo que existían artículos de Martí en El Partido
Liberal que nunca se habían recogido. En una del 15 de mayo de 1886 le decía a su
amigo mexicano que estaba enviando la primera "correspondencia" para dicho
periódico. Si en fecha tan temprana empezó allí sus colaboraciones era lógico suponer
que había muchos trabajos sin recoger toda vez que sólo se conocían dos artículos
anteriores al 14 de febrero de 1887. Nuevas Cartas de Nueva York presenta once
trabajos de Martí publicados en esos nueve meses.
Aun había otras pistas para saber de la existencia de artículos
desconocidos en El Partido Liberal. Francisco Monterde, editor de ese valioso
epistolario publicado en 1946, menciona dos crónicas de Martí sobre "el caso
Cutting" que no estaban en sus Obras Completas. Sólo se conocían las cartas
de Martí a El Partido Liberal, que su autor conservaba, y sabemos por sus
frecuentes quejas al periódico porque no siempre le enviaban copia de los números en que
aparecía sus escritos. Era pues necesario realizar en México una cuidada revisión de El
Partido Liberal, ya que sólo allá se conservan colecciones de ese periódico.
Nuevas Cartas de Nueva York, editadas por el profesor Ernesto
Mejía Sánchez, presenta treinta artículos nuevos, lo que puede no ser el total de lo
perdido, y entre los que aparecen dos, no firmados, que no parecen suyos, por el pobre
estilo en que están escritos: los números XV y XX (se lee en el primero: "Si esto
es lo mejor que los americanos podíamos sugerir, más hubiera valido no sugerir nada, y
dejar caer el caso al agua profunda. Aunque a valer verdades, ¿no será esta una manera
de dejar caer el caso [del Zollverein Americano] al agua?"). Con toda prudencia el
profesor Mejía presenta la "carta" número XXX, con el título "De
Washington: el baile de nuestro ministro", también de dudosa atribución, en un
discreto Apéndice.
No se encuentran en esta colección
opiniones o juicios de Martí que se aparten de lo que ya se conoce. Los artículos
salvados ofrecen, sin embargo, nueva luz sobre lo conocido, como la posición de Henry
George ante los problemas sociales de sus días; la conducta de A. K. Cutting en la
polémica entre México y los Estados Unidos; el movimiento anarquista en este país, sus
problemas obreros y de inmigración, la mujer, los deportes, la educación...
Martí en algunas ocasiones enviaba el mismo o parecido artículo a
periódicos diferentes, como es el caso de La Nación, de Buenos Aires y El
Partido Liberal, aunque su capacidad creativa le permitía escribir sobre tópicos
distintos en cada periódico. Se sabía, por ejemplo, que en octubre de 1886 publicó en La
Nación "Las elecciones de otoño" además de su admirable crónica sobre
"La fiesta de la estatua de la Libertad". A esa rica producción ahora hay que
añadir tres magníficos trabajos en El Partido Liberal, lo que da un total de más
de cincuenta páginas impresas, casi 30 mil palabras de la mejor prosa en español durante
el siglo XIX.
Quizás la más notable de estas "nuevas cartas" sea la
número VII, un estudio de la sociedad norteamericana. El análisis a que somete la
práctica de la libertad en estas páginas no se encuentra en ninguna de las que ya se
conocían; en ellas se lee:
La libertad política no ha podido servir de consuelo a los que no ven
beneficio alguno inmediato en ejercerla... No basta hacer a los hombres felices [puesto]
que hay un vicio de esencia en el sistema que con los elementos más favorables de la
libertad, población, tierra y trabajo, trae a los que viven en él a un estado de odio y
desconfianza constante y creciente, y a la vez que permite la acumulación ilimitada en
una cuantas manos de la riqueza de carácter público, priva a la mayoría trabajadora de
las condiciones de salud, fortuna y sosiego indispensables para sobrellevar la vida. Ése
es en los Estados Unidos el mal nacional...
Y a continuación de esos juicios tan penetrantes y severos sobre los
problemas sociales norteamericanos, llega a las siguientes conclusiones; se pregunta:
¿Será la libertad inútil? ¿No hay virtud de paz, fuerza de amor,
adelanto del hombre en la libertad? ¿Produce la libertad los mismos resultados que el
despotismo?... El hábito del éxito y la afirmación de la persona que vienen del
ejercicio constante de la libertad política, no bastan a impedir las desigualdades
consiguientes a una organización social imperfecta, pero suavizan dentro de ella los
espíritus, crean el miramiento y respeto comunes, inspiran repulsión a la violencia
innecesaria, y proporcionan los medios precisos para proponer y conseguir en paz las
pruebas y cambios que allí donde no hay libertad política efectiva sólo obtienen a
medias la cólera y la sangre... [y es esa] acción acordada y pacífica [la] que ha de
acabar porque cada boca tenga un pan, y cada viejo ahorre para el fin de su vida una
camisa limpia y una almohada blanda...
Son estas Nuevas Cartas de Nueva York una contribución muy
valiosa que debe pronto encontrar su puesto en las Obras Completas de la Editorial
Nacional de Cuba. Allí han de aparecer dándole el crédito que merece Mejía Sánchez,
quien sin razón se queja de que no se le mencionara como descubridor de otras dos
crónicas, "Un libro del Norte" y "Un gran pianista", que publicó en
1960, y debió ser porque ya habían aparecido en las Obras Completas de la
Editorial Trópico (1936-1953), en el tomo 69, en las páginas 179 y 187.
En Cuba sólo se le niega el reconocimiento de una contribución a los
que repudian el régimen político allí imperante. En esos casos sus aportes se copian y
reproducen bajo la censura que impone el gobierno, dueño de todas las casas editoriales.
El profesor Mejía Sánchez no debe temer ese cobarde tratamiento, pues su investigación
se hizo con la ayuda de las autoridades de la isla, las cuales ya reprodujeron la
Introducción y el Índice de su libro en el Anuario Martiano de 1977. Merece todo
reconocimiento y aplauso Mejía Sánchez de cuantos se interesan en la vida y la obra de
José Martí.
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