IV
Comprendo
que tus besos
Jamás han de ser míos;
comprendo que en tus ojos
no me he de ver jamás;
y te amo, y en locos
y ardientes desvaríos
bendigo tus desdenes,
adoro tus desvíos,
y en vez de amarte menos,
te quiero mucho más.
VII
¡Qué hermoso hubiera sido
Vivir bajo aquel techo,
Los dos unidos siempre
Y amándonos los dos;
Tú siempre enamorada,
Yo siempre satisfecho,
Los dos una sola alma,
Los dos un solo pecho,
Y en medio de nosotros
Mi madre como un Dios!
X
Esa era mi esperanza…
Mas ya que a sus fulgores
Se opone hondo abismo
Que existe entre los dos,
¡Adiós por la vez última,
amor de mis amores;
la luz de mis tinieblas
la esencia de mis flores;
mi lira de poeta,
mi juventud, adiós!
Antología
de Poetas Hispano-Americanos. Marcelino Menéndez y Pelayo, ed. Madrid: Real Academia
Española, 1927, I, p. cxlix, 266-270.
(3)
Ver en La vida íntima y secreta de
José Martí, de esta Página Web, los capítulos "La madrileña
'M'" y "Blanca de Montalvo".
(4)
José
Martí. Poesía Completa,
II, p. 54 y 73..
(5)
José
Martí. Epistolario.
Luis García Pascual y Enrique H. Moreno Pla, eds. La Habana: Editorial de
Ciencias Sociales, 1993, I, p. 37-42.
(6)
Ver en Páginas sobre José Martí,
de esta Página Web, el capítulo "Martí y el teatro".
(7)
Ver en La vida íntima y secreta de
José Martí, de esta Página Web, el capítulo sobre "Eloísa Agüero".
(8)
Ver "Amor con amor se
paga" en José
Martí; Antología Mayor: Prosa y Poesía, de esta Página Web, en la
sección "Teatro, novela y cuento".
(9)
Por vez primera se publicó esta carta en el libro La vida íntima y secreta de José Martí, recogido después en esta
Página Web con el mismo título, donde aparece su transcripción, reproducida
también en
facsímil.
(10)
México: Imprenta de la Secretaría de Relaciones Exteriores, 1933,
p. 78.
(11)
El texto completo de esta carta es el siguiente:
Habana.
Abril 22 de 1877
Queridísima
Lola:
Aprovecho
la oportunidad de salir para esa el amigo Borrell; él le entregará a Ud.
ésta [y] les dirá cómo nos deja.
Por
carta de Mercado a mi esposo sé [que] no tenían Uds. novedad; por la
misma tuve la primera noticia de mi hijo; la segunda
la tuve hace ocho días por un patrón de un barco de pesca que lo
llevó de Progreso a la isla de Mujeres, y de allí a Belice. Nada más sé
de él. Tal vez cuando reciban ésta haya Ud. recibido alguna carta [de él],
si Dios ha querido que haya llegado con felicidad, y si yo sé antes de él
se los participaré pues sé la solicitud de Ud. para él.
Si
por alguna casualidad dejan México espero me digan a dónde les he de
escribir pues no es sólo una simple amistad la que une [sino] gran
necesidad de saber de Uds. a menudo, pues no son sólo amigos los que han
sido para nosotros, es otra cosas más grande, y que se encuentra pocas
veces en la vida; pero tenga Ud. la seguridad que ha encontrado con quien
sabe apreciarlas en todo su valer.
Antonia
se mejora visiblemente, se dispone a escribir en ésta para que no le
digan haragana. Carmen engordando, y siempre recordándola, y cómo no, si
ha sido Ud. un ángel con las dos; Amelia echa una mujer, las dos están
en Marianao con mi familia hasta que nos podamos reunir.
A
Ocaranza [dígale] que cómo ha dejado pasar la buena estación, que el
verano empieza aquí desde mayo, y con él su temor al vómito, a ese
terrible vómito que tal vez sea la causa de que Ud. no nos visite por
esta hermosa tierra, cosa que sería para mi muy grande, pero ya que esto
no sea posible no pierdo las esperanzas de volverlos a ver aunque no sé
el modo. Muchas expresiones de mi esposo para todos y que ya escribirá a
todos. A los niños besos, y a Ud., Lola, todo el inmenso cariño que
guarda en su alma su amiga.
Leonor
Pérez de Martí
Mayo
12.
Lola,
hace días que había escrito, pero el viaje de Borrell se demoró hasta
hoy. Escribí a Uds. después que vino la familia y no sé aún si la
recibieron, en ella decía [que] si encontraba Ud. alguna esquelita de las
que Pepe tenía de Eloísa Agüero, tuviera la bondad de mandármela, para
un asunto de interés de una amiga mía, y por si no la ha recibido, lo
repite su amiga.
Leonor.
Este
último párrafo, porque allí era pertinente, se incluyó en el capítulo
sobre "Eloísa Agüero", antes mencionado, de La vida íntima y secreta de José Martí.
(12)
Obras
Completas. José Martí,
"Viajes, diarios, crónicas, juicios, notas", La Habana: Editorial Nacional de Cuba, 1964. XIX, p.
31, 38 y 113.
(13)
José
Martí. Poesía Completa,
I, p. 86.
(14)
Para más datos sobre este episodio de la vida de Martí ver
en esta Página Web, en La vida íntima
y secreta de José Martí, el capítulo dedicado a "La niña de
Guatemala".
(15)
El
Archivo Nacional en la conmemoración del natalicio de José Martí y Pérez,
1853-1895.
La Habana: Publicaciones del Archivo Nacional de Cuba, 1953, p. 520-528.
(16)
Allí escribió Mañach: "Un álbum primoroso llenó Carmen con
los cumplidos y los votos poéticos de todos, desde Justo Sierra al propio
don Anselmo de la Portilla, el antiguo adversario de la Iberia. Nicolás Azcárate deseaba "a la brillante pareja de que
nuestra Cuba está orgullosa, que nunca llegase a llorar 'las amargas lágrimas
que cuesta el contemplar en ruinas los altares de su templo'".
Madrid, Barcelona: Editorial Espasa Calpe, 1933, p. 123.
Hay una edición con facsímiles.
Entre las más notables figuras que allí dejaron recuerdo, además de las
que se citan en este trabajo, cabe destacar las siguientes: el poeta
mexicano Guillermo Prieto; el maestro bayamés José María Izaguierre y
el general Miguel García Granados, padre de "La niña de
Gautemala". Como Carmen Zayas Bazán conservó el Álbum, después de
la muerte de Martí hizo que se lo firmaron, con algunas palabras de
saludo, entre otros, el generalísimo Máximo Gómez (en La Habana, el 21
de marzo de 1899): "De Carmen su amigo, que lo fue también del
elegido de su corazón, caído con honor en los campos de batalla
defendiendo de la patria el honor y su bandera"; y Enrique José
Varona (en Nueva York, en 1899): "Sin dicha, sin amor, de muerte
herido, / Aún busca el hombre, entre pavor y lloro, / La ilusión que le
escancie en copa de oro / El narcótico suave del olvido". Álbum
de Bodas; Carmen Záyas Bazán -
José Martí y Pérez. La Habana: Oficina del Historiador de la
Ciudad, 2000, p. 30 y 39.
(17)
Martí
en México. Recuerdos de una época. México: Consejo Nacional para la
Cultura y las Artes, 1996, p. 225. También ahí se reproducen las líneas
que escribio en náhuatl y en español Felipe Sánchez Solis: "Mi
querido amigo Martí: Algo de otra vida tiene la voz del viejo; el día en
que realiza Ud. su deseado matrimonio, y cuando va a aparecer a ojos
de la Sociedad con un nuevo y esplendoroso título, un anciano —que en
toda su vida ha querido cumplir con sus deberes— le desea un verdadero
contento doméstico y que los muros de su casa siempre repelan al genio
del mal, dejándolo tranquilo". Página 228.
(18)
Página 157-158. Merecen
especial recuerdo los alejandrinos de Juan de Dios Peza, copiados aquí
con la ortografía moderna pero siguiendo la reproducción facsimilar
del Álbum de Bodas toda vez que las transcripciones que allí aparecen
tienen numerosos errores; dicen:
“Espérame”,
te dijo con labio tembloroso
Un bardo de quien eres la sola inspiración,
Y el eco, en torno tuyo, cual nunca rumoroso,
“Espérame”,
repuso vibrante de pasión.
Después quedaste sola; flotaba en tu existencia
La sombra que va siempre de la tristeza en pos.
¿No es cierto que no hay noche más negra que la ausencia,
Ni más amarga frase que el postrimer adiós?
“Espérame”
¡cuán triste es esperar! cuán lento
El tiempo se desliza para el que espera así;
Comprendo tus temores, tu angustia, tu tormento,
En el amor la ausencia es un Getsemaní.
El
ave torna al nido, si la tiniebla artera
Desgarra el velo nácar del último arrebol;
No hay campo en que no vierta sus galas primavera,
Ni flor que mane aroma sin el calor del sol.
Y
a ti ¿negar pudiera sus dichas el destino,
Hermosa sensitiva del huerto de tu hogar?
Enjuga el llanto y mira: tu bardo peregrino
Regresa para nunca volverte a abandonar.
¡Oh
realidad sublime de la esperanza amada!
¡Encarnación augusta de la ilusión mejor!
Con él, y satisfecha, felice desposada
Te vas hacia el alcázar de tu infinito amor.
¿Qué
puedo yo dejarte como recuerdo tierno?
Ensalzo tu talento, venero tu virtud,
Y pido a la Natura que te conserve eterno
El fuego que alimenta tu hermosa juventud.
¡Adiós!
Los horizontes que imaginó tu anhelo
Tienen celajes de oro, de nácar y de tul.
No esperes tempestades, ni sombras en tu cielo:
Para las aves blancas Dios hizo el cielo azul.
México Diciembre 20 de 1877
Juan de D. Peza
(19)
La
Patria
(Bogotá), número XXX, junio de 1881.
(20) Obras completas, VII, p.
134.
(21)
Epistolario, I, p. 105.
(22)
Ibid., p. 106.
(23)
Esta
nota se transcribió en el capítulo "México: una carta y unos
papeles desconocidos", atribuyéndolo con fecha equivocada, en Páginas
sobre José Martí, que también se encuentran con ese mismo título
en esta Página Web.
(24)
Epistolario, I, p. 108.
(25) Obras Completas,
VII, p. 157.
(26)
Ibid., p. 155.
(27)
Ibid., p. 122.
(28)
Ibid., p. 144.
(29) Epistolario, I, p. 117.
(30)
Ibid., 119.
(31)
Ibid., p. 182.
(32) Obras
Completas, IX, p. 288.