|
APÉNDICE CARTAS DE CARMEN ZAYAS BAZÁN [I] Pepe. Esta es la primera vez que tomo la pluma para decirte lo mucho que te amo, y tiemblo solamente al considerar que quizás es insuficiente para poder interpretar la nobleza de mis sentimientos. Mucho tiempo hace que te amo, pero en silencio, mucho ha que mi corazón te pertenece. Es muy cierto que desde que te vi te amé, desde ese momento sentí nacer en mi corazón inextinguible llama del primer amor, pero también es cierto que desde que te conozco no he tenido un día de calma, pues los celos me mataban, era horrible mi situación: constantemente he luchado con las dificultades que en su egoísmo el mundo pone siempre a la felicidad de los seres que se aman, pero si es cierto que mucho hacen sufrir, y mucho nos queda por sufrir, no lo es menos que algún día seremos en extremo felices. ¿Deseas olvidar? ¿A quién? ¡Dímelo! Que si tengo el alma pequeña, la tengo muy grande para ciertas cosas y pequeña para otras, pero para escribirte y pintarte mi amor como debe ser, inmensa es. Escríbeme seguido y no me culpes si no puedo hablarte algunas veces. Carmen significa verso en latín, y en otra trigo, vergel, nombre sonoro y armonioso. Tuya. Carmen. [Facsímil] § [II] Pepe, yo no tengo sólo tu carta en el corazón, tengo tu imagen grabada en mi mente, tu voz y tus miradas me queman, pues te adoro con el delirio de un corazón puro!!!. Ámame como yo te amo. Yo juro adorarte hasta la muerte. Dime, ¿qué cosa no crees de mi carta? ¿Crees que yo te engañase? ¿A ti que te quiero tanto? Eso ni por un momento, pues creo que para asuntos tan sagrados como el amor se deben tratar con entera franqueza. A pesar de mi poca experiencia y edad tengo la desgracia de dudar de todo, pues he visto tantos corazones marchitos muy temprano por los desengaños. Tanto vi que tengo temores, más cuando me dices que quizás, tal vez, me quieras firmemente , esto es terrible. Cuando entusiasta esperaba leer en tu carta frases amorosas sólo encontré duda y frialdad. Te ruego seas más amoroso en otra.[palabras ilegibles] Tuya, Carmen. Los domingos me han [se interrumpe la carta]. [Facsímil] § [III] Martí. Creo que debemos comunicarnos por escrito pues de otra manera es imposible; si te parece, escríbeme puesto que me ves como tuya". [En el mismo papel escribió Eloísa Agüero] "Qué esquelitas amorosas tan monas. De veras perdías tu tiempo a pesar de que tú creías amarla firmemente algún día. No vale la pena contestar tanta [palabra ilegible]. [Facsímil]§ [IV] New York Julio 11 de 1895 Sr. Dn Manuel Mercado: Estimado amigo No he contestado su carta de pésame mucho antes, como era mi deseo, porque en aquellos días ni el espíritu ni el cuerpo podían con el sufrimiento, ni sacudir la postración consiguientes a tantas y tan dolorosas emociones. Días de muy amargas pruebas tengo pasados, pero esta última sólo una alma templada en la desventura puede dominarlas. Saber el cadáver ocho días en manos de sus enemigos, pedirlo y recibir una negativa del general español; vivir el hijo y no poder dar piadosa sepultura al padre, todo esto con la fuerza del que manda como déspota sin dejarnos mover, provocó en mi casa un conflicto que pudo acabar en un segundo golpe para mí, pues mi hijo exaltado con esta pena quiso irse al campo insurrecto. La provincia de Camagüey se levantó en armas y como él allí fue educado, como mis paisanos que son lo que más odian a España, mi hijo se creyó que todo lo llamaba a la pelea. Imagínese cuando yo vi esto cómo sufriría. Sólo el peligro me dio fuerzas y emprendí un viaje que me salva por el momento. Todo lo abandoné: hermanas, intereses y patria, ella me cuesta tanto que desearía no volver más, pero tendré que hacerlo dejando a Pepe aquí. Le envío el retrato que me pidió: lo he conseguido con gran trabajo pues tanto en Cuba como aquí todos me los quitan, y éste lo conseguí con el repórter de un periódico que me hizo el favor de devolvérmelo. Mi hijo es mucho mayor de cuerpo que su padre, está hecho un hombre, y me quiere mucho; tiene fisonomía franca y leal; de Ud. es amigo sincero y me encarga se lo diga. A Lola y sus hijos mi sincero afecto, y de Ud. su affma. Amiga. Carmen Z. Bazán. [ Facsímil].§ [V] New York octubre 12 de 1896 Sr. Dn Manuel A Mercado Muy estimado amigo: en junio del año pasado le envié un retrato de mi hijo Pepe, que su bondad me pidió; no he tenido noticia suya de haberlo recibido, sólo Carolina Guzmán me aseguró que estaba en su poder. En triste y afligida circunstancia me dirigí a Ud. hace tres años cuando la muerte de mi padre, manifestándole mi deseo de establecerme en México. ¡Cuánto deploro el error de Rosa, mi hermana, en sus cálculos, que me impidió llevar a cabo mi proyecto! Por ellos veo comprometidos mis intereses en la ruina espantosa de Cuba, y amenazada la tranquilidad de mi espíritu. Pepe hace un año que lucha entre los deseos de irse a la guerra y el dolor en que quedaré yo sumida, y la soledad en un país extranjero, pues no me permitirán volver a mi país. Aquí, después que pasó la muerte horrible de su padre, pensé educarlo y hacerlo un ingeniero. En cinco meses que hace estudia el inglés, lo domina bastante para entrar en la preparación de su carrera alcanzando a sus condiscípulos los que le llevaban un mes de adelanto. Si en medio de una vida de destierro se puede tener alguna paz, yo creía haberla conquistado haciendo con mis lágrimas que mi hijo olvidara sus deseos, pero he llevado un golpe terrible, ayer me convenció que está muy lejos de haber renunciado a su ideal, y creo que o por un esfuerzo supremo lo saco de aquí, o he de verlo embarcarse en una de esas peligrosas expediciones que llevan tantos héroes a morir. Póngase un momento, amigo mío, a pensar, después de lo que he llorado en mi vida, cual es mi porvenir. Si los cubanos triunfan, como creo, mi tierra quedará sumida en gran pobreza, y no sé qué vida le espera a mi hijo que deseo ver un hombre distinguido. Ya Ud. sabe qué son los militares en nuestras tierras, instrumentos de descontentos para las guerras civiles. Sus pocos año (diez y siete), él no puede ocupar un puesto serio y tendrá que contentarse con ser protegido de algún general, a pesar del nombre que lleva. Mi deseo, mis esfuerzos han sido alejarlo de todo esto pues con su nombre y una bonita inteligencia podría hacerse lugar más distinguido. Aquí eso es difícil, rodeados como estamos de una gran emigración que toda trabaja por alcanzar la independencia: no oye más que gritos de guerra y el constante movimiento de los que se van tiene en su alma un eco que no lo deja reposar. )Ud. me aprobaría que lo arrancara de aquí y me lo llevara a México donde podría olvidarse un poco de esto? Yo no creo que a sus cortos años sea un compromiso ineludible ir a pelear donde se sobran hombres que hagan lo mismo. Si él fuera un general, un hombre civil ya de responsabilidad, que pudiera ayudar con su saber o su espada, yo misma lo creería inevitable, pero ¿sólo porque lleva el nombre de su padre ha de? ¿ir a exponerse sin grandes ventajas para la patria ni para él? Yo me quiero ir, arrancarme a este país que creo llamado por rara coincidencia a ser tumba de mi afectos. ¿Cuánto me costaría mensualmente allí la vida decente pero económica? ¿La instalación será muy cara? Si yo llevo muebles de aquí ¿me cobrarán siendo de mi uso? ¿Y si llevo los libros que pertenecían Pepe, también me cobrarán? Perdóneme, amigo mío, estas molestias que mi atribulado espíritu no vacila en darle. Piense que quiero salvar mi único hijo y el único ser que me ama en la vida. Lola, con su natural bondad, lo ayudará, y yo les quedaré agradecida eternamente. Salúdelos a todos, su familia me es querida, y yo soy su affma. Amiga Carmen Z. Bazán 686 Lexington Avenue. [Facsímil] |
|
|