1. Las condiciones para viajar en tercera,
en los vapores de la White Star Line, parece que no eran tan malas como aquí se
describen: los pasajeros, separados los hombres de las mujeres, tenían derecho a litera y
comida ("unlimited supply of wellcooked food," dice un anuncio de la época),
aunque debían adquirir por su cuenta, el colchón, la ropa de cama y los cubiertos (Roy
Anderson, White Star [Lancashire: T. Stephenson & Sons, Ltd., 1964), p. 62).
2. Revista Cubana, XXIX (julio 1951-diciembre 1952), pp.
250-251. En otra oportunidad, sin embargo, cuando contaba el viaje, Valdés Domínguez
afirmó que Martí no había comentado el cambio de tercera clase a primera en un
artículo: al terminar la misma narración en su Diario de Soldado, agrega: "
... siento haber perdido la carta en la que él -amorosamente- me hablaba de esto"
([La Habana: Universidad de la Habana, 1972) p. 24).
3. José de Jesús Núñez y Dornínguez, Martí en México
(México: Imprenta de la Secretaría de Relaciones Exteriores, 1933), pp. 17-18.
4. Comienza esta relación con el usual juramento: I W. W. Kiddle,
Master of the S. S. Celtic do solemnly, sincerely, and truly
declare that the following List or Manifest, subscribed by me, and now delivered by me to
the Collector of the Customs of the Collection District of New York, is a full and perfect
List of all the Passengers taken on board the said Steamer 'Celtic' at Liverpool from
which Port said Steamer 'Celtic' has now arrived; and that on the said List is truly
designated the age, the sex, and the occupation of each of the said Passengers, the part
of the vessel occupied by each during the passage, the country to which each belongs, and
also the country of which it is Intended by each to become an inhabitant; and that said
List or Manifest truly sets forth the number of said Passengers who have died on said
voyage, and the names and ages of those who have died. So help me God. W. W. Kiddle.
Sworn to this 14 January 1875" (Passenger Lists of Vessels Arriving at New
York, 1820-1897, edición en microfilm [Washington, D. C.-.National Archives, 1958],
roll 396: Jan. 1-Mar. 10, 1875).
5. Cuando en semejantes circunstancias llegó a Nueva York en 1880, en
el manifiesto de pasajeros aparece la información correcta. Véase en este libro
"Martí en The Hour".
6. Obras Completas, 27 vols. (La Habana: Editorial Nacional de
Cuba, 1963-1966), XX, 27.
7. La noticia de su llegada la dio el New York Herald con estas
palabras: "Had continuous gales the entire passage, and violent hurricane on the 7th
and 8th Insts." ("Port of New York, Jan. 14, 1875, Arrivals," New York
Herald, 15 de enero de 1875, p. 10).
8. Obras Completas, XIX, 16. También a su poesía llegó el
episodio del "Celtic." Uno de los Versos Libres vuelve a la
comparación entre el mar tranquilo de 1877 ("vasto, llano, igual y frío") y el
tenebroso de 1875 ("honrado, luchador"); y en esa ocasión se presenta ante la
naturaleza enfurecida, sobre el puente, impávido, en la lectura de un libro:
Odio el mar, sólo hermoso cuando gime
del barco domador bajo la hendente
quilla, y como fantástico demonio
de un manto negro colosal tapado,
encórvase a los vientos de la noche
ante el sublime vencedor que pasa:
y a la luz de los astros, encerrada
en globos de cristales, sobre el puente
vuelve un hombre impasible la hoja a un libro"
(Obras Completas, XVI, 191).
9. Obras Completas, VII, 173.
10. Ibid., XXII, 150. Este apunte no tiene fecha, pero menciona
acontecimientos que luego trata en su crónica del 10 de abril de 1889 (XII, 193) y que
entonces sucedían en Nueva York: los conciertos wagnerianos de Seidl, las funciones en
Madison Square Garden, etc.
11. Obras Completas, XIX, 17.
12. En su "Bosquejo intelectual de los Estados Unidos en
1840,", Domingo del Monte, para refutar las acusaciones "que comúnmente se
hacen a ese gran país,- relaciona su producción de libros y sus adelantos en la
enseñanza para concluir: "Carecen absolutamente de fundamento los cargos que con
frecuencia se hacen a los angloamericanos de más industriales que letrados" (Escritos
de Domingo del Monte [La Habana: Cultural, S. A., 1929], II, 245 y 253).
13. Martí, Obras Completas, XXI, 15 y 16. Estas diferencias
y riesgos fueron divulgados en Cuba por los escritos de José Antonio Saco; en sus Ideas
sobre la incorporación de Cuba en los Estados Unidos (1848); al combatir a los
anexionistas, advertía: "Nunca olvidemos que la raza anglosajona difiere mucho de la
nuestra por su origen, por su lengua, su religión y sus usos y costumbres.... Yo
desearía que Cuba no sólo fuese rica, ilustrada, moral y poderosa, sino que fuese cubana
y no angloamericana" (Contra la anexión [La Habana: Cultural, 1928], I, 36).
Pocos años antes de la llegada de Martí a España, Saco publicó en Madrid varias cartas
dirigidas al ministro de Ultramar en las que señalaba el peligro del materialismo, toda
vez que "en la vecindad de Cuba existe un Estado poderoso que ambiciona su
posesión"; al seguir un programa sin ideales, se destruirían los valores de la
nacionalidad: "Cuando un pueblo sólo piensa y se ocupa de los intereses materiales,
ése es un pueblo materialista en el sentido social, porque no tiene principios morales ni
políticos que lo muevan. Para él es desconocida la voz 'patria,' pues su patria está
únicamente cifrada en los intereses materiales" ("Carta primera": "La
política absolutista en las posesiones ultramarinas," La América [Madrid],
12 de abril de 1865; recogida en la Colección póstuma de papeles científicos,
históricos y políticos y de otros ramos sobre la isla de Cuba ya publicados ya inéditos
[La Habana: Miguel de Villa, 1881], pp. 209-210).
14. Valdés Domínguez decía que Martí colaboró en El Americano:
de sus actividades en esa época, contaba en su Diario de Soldado: "[Eduardo
F. Plá] nos mandaba recortes de periódicos y detalles importantísimos de cuanto pasaba
en Cuba, que le servían a Martí para escribir en El Jurado y en El Americano de
París" (p. 21).
15. El Americano (París), 15 (julio 2,1872), p. 251.
16. El Americano (París), 16 (julio 9, 1872), p. Z73.
17. Estudios y Conferencias de Historia y Literatura (Nueva
York: Imprenta de Thompson y Moreau, 1880), p. 96.
18. Martí, Obras Completas, XIX, 21. La idea de
"crecer" a la par del peligro que significaban los Estados Unidos por su rápido
desarrollo la expresó, respecto a Cuba, Francisco Arango y Parreño: en 1811 publicó en
Cádiz una Representación de la ciudad de la Habana a las Cortes en la que decía:
"Vemos crecer, no a palmos, sino a toesas, en el Septentrión de este mundo, un
coloso que se ha hecho de todas castas y lenguas y que amenaza ya tragarse, sino nuestra
América entera, al menos la parte del norte; y en vez de tratar de darle fuerzas morales
y físicas, y la voluntad que son precisas para resistir tal combate; en vez de adoptar el
único medio que tenemos de escapar, que es el de crecer a la par del gigante, tomando sus
mismos alimentos, seguimos en la idolatría de los errados principios que causan nuestra
languidez" (cit., Carlos M. Trelles, Estudio de la bibliografía cubana sobre la
Doctrina de Monroe [La Habana: Imprenta del Siglo XX, 1922], p. 219).
19. Por error, este escrito se ha creído unas veces de 1875 y otras
de 1894. No cabe duda que es del 30 de diciembre de 1876, e iba a formar parte del
"libro de pensamiento y narración" a donde también iría el que hablaba del
"Celtic." La prueba definitiva se obtiene comparando ese escrito en el tren (que
luego trata del hombre en México, y del país) con su carta de dos días más tarde a
Manuel A. Mercado: idéntica afirmación de amor al pueblo mexicano, y los mismos juicios
y temores sobre el carácter nacional. Pero las mayores coincidencias se encuentran en la
descripción del paisaje: igual entusiasmo ante las bellezas naturales: escribe primero:
"Se encoge el corazón de tanta hermosura. Los ojos queman. Se juntan las manos en
gracias y plegarias"; y después: "Es un hombre bueno aquel que admira mucho, y
yo debí ser muy bueno antes de ayer. Es grandiosa esa vía." Se repiten las
referencias cromáticas: durante el viaje insiste en las tonalidades verdes: la tierra
"verdeada a cuartones, a fajas verdes," los "cerros de basalto,"
"el verdor crespo; luego, en las azule: cielos como "esmeraldas vastísimas
azules," "montes turquinos," "cuestas tapizadas de violetas." Una
vez ve "amarillo de oro" en la tierra, "golpe de oro"; otra, sobre las
cuestas, "arrebatadas ráfagas de oro." Allá, "el sol tiene color de
llama," y el bosque [es] oscuro"; y en la carta: "Había en el cielo
rosados carmíneos," y los "montes [son] oscuros" (Obras Completas,
XX, 17 y 18).
20. "Martí en los Estados Unidos," El Fígaro (La
Habana), 7 de septiembre de 1902; reproducido en Archivo José Martí, 5
(enero-diciembre 1942), p. 89.